La Educación en La Orotava

CRONOLOGÍA Y ANALISIS HISTÓRICO DE LA EDUCACIÓN EN LA OROTAVA

                                                              

                                                                                Agapito de Cruz Franco 

 

Esta cronología resumida de la educación en La Orotava abarca los siglos XVII, XVIII, XIX y XX. Para los datos de nombres y fechas se han consultado libros como los de Juan J. Martínez Sánchez: “La Orotava: sus maestros, sus escuelas, 1856-1900” y “La instrucción pública en La Orotava (De 1900 a 1960)” entre otros, así como los Archivos de Domingo Hernández, el libro de su 25 aniversario: “Historia del Colegio Público Ramón y Cajal de La Orotava” o la revista electrónica del cronista villero Bruno Álvarez Abreu. Al final he visto conveniente, por su importancia, hacer un análisis del cambio producido en las tres últimas décadas. 

                                                

      SIGLOS XVII- XVIII

-   Antes de que existiera ningún interés educativo a nivel público aquél quedaba circunscrito únicamente a las órdenes religiosas.  

-   La educación pública llega a La Orotava con los jesuitas en 1679, concretamente con el P. Luis de Anchieta y el apoyo del vecino de la Villa Juan de Llarena y Cabrera, quien a cambio de su herencia a los jesuitas estos deberían “enseñar a leer, escribir, arte gramática y teología”. Se hace realidad con el Colegio San Luis Gonzaga en 1707, al comienzo de la calle San Francisco.                        

SIGLOS XVIII- XIX

-   El siguiente paso real tiene que ver con la expulsión de los jesuitas en 1767 y la asunción de sus bienes por el Estado. Se nombra al primer maestro de forma testimonial, que recae en Bartolomé de Cames, pero será en 1789, cuando aparece nombrado oficialmente y con sueldo el primer maestro real, Vicente Inner. Le suceden Rafael Frías y Francisco Ponte del Castillo en una época de inseguridad.

-   Es con Cayetano Fuentes en 1839 y su escuela de niños, con quien comienza la historia escolar de La Orotava. Le suceden a lo largo del siglo XIX Eugenio Celorrio, Juan Bello y Francisco Álvarez Farráis con el que entramos en el siglo XX. Al comienzo la escuela estaba en el antiguo colegio de San Francisco, para pasar después, al incendiarse en 1841, al convento de dominicos de la calle El Agua.

-   La escuela de niñas comienza en la Orotava en 1853 con la maestra Carolina Afonso Villavicencio, situada en la calle Colegio nº 13, para pasar luego a la calle La Hoya nº 11, también llamada Alfaro.

-   En el Barrio de El Farrobo o San Juan, la escuela de niños se crea en 1864 con Nicolás Hernández. Estaba en el exconvento  franciscano, para pasar después a La Alhóndiga en el cruce de las calles Nueva y San Juan.

-   En 1865 aparece la primera escuela nocturna de La Orotava, la de La Concepción, con sede también en el convento de los dominicos y regentada por los mismos maestros de la de día.

-   La escuela de niñas de San Juan se crea en 1872 con María Genoveva Ramos. Estaba en la calle Home nº 20 y luego en el nº 15 de la calle San Juan cruce con la calle Cantillo (casa Pierres, el célebre edificio de la ventana con columna en la esquina)

-   A continuación, en 1880, nos encontramos con la primera escuela pública del extrarradio de La Orotava. Es la de La Perdoma. Los maestros son Vicente Afonso y Pascual García.

-   Por último en 1884, la escuela nocturna de San Juan, también en La Alhóndiga, en el mismo lugar que la de niños.                                            

SIGLO XX

            Cuando comienza el siglo XX había en La Orotava 5 escuelas diurnas con 330 alumnos y dos nocturnas con 100, con una población de 9.000 habitantes, de ellos 1600 niños, lo que supone por tanto un 75% sin escolarizar. 

 

La enseñanza pública

-   De 1900 a 1920 no hay nada que resaltar.

-   En 1924 (Dictadura de Primo de Rivera) se inaugura la Escuela Graduada de niños de La Concepción (bajos del Ayuntamiento) con dos maestros.

-   En 1931 con la II República se crea la Escuela de niñas de La Concepción, primero en el nº 8 de la calle La Hoya, y luego a los bajos del Ayuntamiento. Además ponen en funcionamiento otras dos femeninas en La Florida y La Vera, y una mixta en Benijos.

-   Durante el franquismo no hay nuevas escuelas hasta la década de los 60 cuando se levanta el actual edificio de Ntra. Sra. de La Concepción, de 8 unidades, y las casas adyacentes de los maestros. Además, dos unitarias (una para cada sexo) en La Perdoma. Aparece una escuela medio pública medio privada en 1959, la Escuela Parroquial de niñas de San Juan. Seguían funcionando desde el siglo XIX las dos escuelas nocturnas de adultos en la Concepción y San Juan y ahora además, la de Párvulos de La Concepción y posteriormente algunas unitarias más en la periferia. En 1968 ¡se inaugura el Instituto de La Torrita que comienza a funcionar como una sección delegada del de La Laguna!

 

            Hay que recordar que a mitad de siglo, en 1945, hay en La Orotava 4.004 niños, de los cuales están matriculados 1.213 y asisten a la escuela una media de 797. Se llega así a 1960. Las escuelas de La Orotava tienen capacidad para albergar un 26% de la población infantil ¡estando desescolarizada el 74% de la misma!

La enseñanza privada

            Con el siglo XX, comienzan a ponerse en marcha los colegios privados.

-      El antecedente de todos ellos es el Colegio Taoro, que aparece en 1895. Se instala en los bajos del Ayuntamiento y desarrolla su actividad hasta 1902 en que se cierra. Era de corte elitista y el precursor del Colegio San Isidro que organizarán después los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Irlanda con monjes franceses y que es inaugurado el 17 de enero de 1909 en la calle La Hoya (actual Hermano Apolinar) nº 13, con subvención del Ayuntamiento. Producto de la misma y para justificarla, hay una cláusula por la que tenían que admitir junto a las clases privilegiadas, un pequeño porcentaje de alumnos de clases más bajas. En 1916 pasa al nuevo edificio de la Plaza El Llano o Franchy Alfaro, que promueve D. Nicandro González. Al morir deja en testamento su herencia a una Fundación. El Patronato de la misma cambia la filosofía educativa de su benefactor, diseñada en base a una educación moderna apoyada en las fincas colindantes y destinada a que nadie en la Villa, e incluso en el Valle, careciera de educación. En su lugar hay una deriva hacia las élites, se vende el patrimonio agrícola destinado a la educación y se pone freno a las clases menos favorecidas. Tras una serie de altibajos, entran en conflicto con los Hermanos de La Salle que se van desengañados, siendo sustituidos en octubre de 1948 por los actuales Salesianos. A final de siglo evolucionarán y se convertirán en un centro concertado, subvencionado con dinero público.

-     Las escuelas obreras: En 1918 se crea el “Centro Instructivo Obrero”. Merecen especial mención entre otros D. Jerónimo Carrillo o D. Inocencio Sosa. Estaba ubicado en la calle Marqués (aunque investigadores como Bruno Álvarez apuntan que también estuvo en el nº 6 de la Plaza Fernando Fuentes, en San Juan, justo detrás del monumento a D. Rómulo Bethencourt. La Federación de Trabajadores de La Orotava crea la “Escuela Obrera” que deja de funcionar en 1935.

-     A comienzos del siglo XX surgen las dos escuelas de niñas de Margarita Marqués y Sor Josefa Galán ubicadas en el exconvento de los franciscanos. Eran denominadas “San Vicente de Paúl” y “Colegio Inmaculada Concepción”. Estas pondrían los cimientos de lo que luego sería “La Milagrosa” en 1923, primero con sede en la Calle Nicandro González y dirigido por Sor Soledad Cobián y después en 1938 en el actual edificio de Los Cuartos. Cumple en femenino, la misma función elitista que el Colegio San Isidro. Como aquél en sus inicios, admiten una sección de alumnado sin muchos recursos y que sitúan en la planta baja, separados de las clases pudientes ubicadas por separado en otras plantas. En definitiva, una auténtica separación de sexos y clases sociales bajo la mirada de las Hermanas de la Caridad. Al final de siglo también evolucionan y se convierten en un centro concertado financiado con dinero público.

-     La Escuela de Artes y Oficios (municipal) se crea en 1923, dirigida por Don José Mª Perdigón.

-     La escuela de D. Francisco Torrens en calle Cólogan nº2.

-     Colegio de Educación de Dña. Carmen Torrens.

-     Hay también varias escuelitas dispersas y pequeñas, algunas de párvulos, y que surgen con personas a veces tituladas o a veces no, cubriendo un hueco que las Instituciones habían ignorado.

-     El Colegio Farráis surge tras la Guerra Civil. El de niños se ubica en la calle San Francisco nº 5 y el femenino en la calle La Hoya nº 8. Desaparece en septiembre de 1953.

-     Desaparecido el Colegio Farráis nace el Colegio Sto.Tomás de Aquino. Su primera ubicación es en la calle Tomás Zerolo y luego en La Hoya. Convertido en colegio concertado, pasa en la década de los 80 a un nuevo edificio por encima de El Recodo, construido por la Asociación de Padres que lo regentaba. En el curso escolar 89/90 la Consejería de Educación asume el Centro, debido a que la Asociación de Padres no podía abonar completamente el coste de la nueva construcción y lo convierte público.

 

La revolución educativa del último cuarto del siglo XX

            A partir de la década de los años 70 y con la llegada de la democracia, se produce una auténtica revolución de la enseñanza en la Villa, que acaba con la secular desescolarización y falta de inversión. El resultado es que a comienzos del siglo XXI hay en La Orotava: 20 grandes centros de enseñanza, de los que 17 son públicos (12 de Infantil y Primaria, 1 CEO y 4 Institutos de Enseñanza Secundaria), 2 concertados y 1 privado. Son los siguientes: CEO Manuel de Falla, CEIPs Benijos, Aguamansa, Leoncio Estévez, Sto. Tomás de Aquino, Ramón y Cajal, Inocencio Sosa, Sta. Teresa de Jesús, Infanta Elena, La Luz, La Concepción, San Agustín y Domínguez Alfonso y los IES La Orotava-Manuel González Pérez, Villalba Hervás, Rafael Arozarena y El Mayorazgo junto con los Colegios La Milagrosa, Los Salesianos-San Isidro y La Casa Azul.

            A ellos se unen también como enseñanza pública: la Escuela Oficial de Idiomas y la Escuela de Adultos y, – estos de carácter municipal- la Escuela de Música y Danza, la Academia de Arte  “Perdigón”, la Fundación Canaria Orotava de la Ciencia y dos escuelas infantiles. No hay que olvidarnos de otros privados como Radio ECCA y la Escuela de Turismo Tejera Reyes. En total: 29 centros, sin contar el Colegio Público Camino Chasna dado de baja en 2006 por falta de alumnado. Con este último serían en realidad 30, para una población que supera ya los 40.000 habitantes. Comparado pues, con los sangrantes datos de otras épocas, el final del siglo XX termina con una población escolar de 7.500 alumnos/as escolarizados en su totalidad. 

            Hay pues unas constantes hasta la década de los años 70 del siglo XX: despreocupación institucional por la cuestión educativa pública en una población abrumadoramente desescolarizada y por tanto caldo de analfabetismo; debates interminables de proyectos que apenas llegan a hacerse realidad; cuando el interés del poder establecido se detiene en lo educativo es para proteger a las clases privilegiadas, bien fomentando la misma en el centro neurálgico del lugar -donde aquellas habitan- o bien premiando las iniciativas privadas y desentendiéndose de las necesidades públicas. A ello hay que añadir el elemento religioso que va intrínsecamente unido a esta política secular y en donde la educación no se entiende sin él.

            Pero a partir de la década de los 70 aparece otra realidad completamente diferente. La educación pública da un vuelco total, equiparándose y superando incluso a la privada. El Ayuntamiento (todos los grupos políticos) junto a las Instituciones autonómicas, invierte como en ninguna otra época en la enseñanza pública, con una dedicación a la misma más que notable. Eso sí, sin dejar de lado la privada, a la que mima con esmero, sobre todo si se tiene en cuenta la especial relación del grupo gobernante con el Colegio Salesianos-San Isidro o su iniciativa de una nueva Universidad privada. De hecho, en los estertores del franquismo, el Colegio San Isidro cumplió una función de formación de élites políticas y empresariales. Sin embargo, después de la transición, y ya en plena democracia, aquella pasa a ser protagonizada por la totalidad de los centros educativos. 

            Este cambio sustancial de la educación en La Orotava tiene tres agentes claros. El primero de ellos es el Colegio Público “Ramón y Cajal” de la Villa de Arriba, que eleva la enseñanza pública en el casco histórico al mismo nivel que la privada, el cual, hasta entonces, pivotaba en los Colegios La Milagrosa y San Isidro-Salesianos principalmente. Estos también evolucionan, convirtiéndose el segundo en referencia obligada en el mundo del deporte, aunque eso sí, monopolizando la vida deportiva municipal al acaparar dentro de sus instalaciones la cancha pública de la Plaza El Llano. Cuestión que permanece hasta que entran escena los polideportivos de El Quiquirá, La Perdoma y El Mayorazgo, principalmente. Y siempre teniendo en cuenta que aquella también se desarrollaba en el Campo de Los Cuartos. Todos ellos, junto al Instituto La Torrita y el nacimiento de la FP de San Antonio, meterán a La Orotava en el siglo XXI.

            El segundo agente del cambio, que absorberá la población escolar de la zona alta y Barroso, escenificando además una nueva forma de entender la pedagogía, será el Colegio Público “Manuel de Falla”.

            El tercer agente operará en La Perdoma, y el eje del mismo serán los Colegios Públicos Sta Teresa e Infanta Elena, indisociables el uno del otro.

            Posteriormente surgirán nuevos centros: Benijos, Aguamansa, Leoncio Estévez, Inocencio Sosa, La Luz, Domínguez Alfonso o San Agustín (éste es desplazado del centro a la periferia en una estrategia que parece priorizar el uso del centro urbano para la privada); evolucionarán otros, como el colegio Sto. Tomás de Aquino ya comentado, o el colegio Ntra. Sra. de La Concepción, el más tradicional de todos hasta ese momento.  

            En este proceso despega con fuerza la enseñanza secundaria, producto de este avance en las etapas de Infantil (entonces llamada Preescolar) y Primaria (entonces denominada EGB) y en donde aparecerán dos nuevos Institutos (los IES Mayorazgo y Villalba Hervás) junto a la reubicación en Lercaro del existente en La Torrita (ahora IES Rafael Arozarena) y la transformación de la FP de San Antonio –a través de varias fases- en el IES La Orotava-Manuel González Pérez.

            Pero habrán sido los colegios Ramón y Cajal, Manuel de Falla, Sta. Teresa-Infanta Elena, el Instituto La Torrita, San Isidro-La Milagrosa y la antigua FP de San Antonio (hoy IES La Orotava), los pilares sobre los que se construirá definitivamente el edificio educativo que hoy disfrutamos en el municipio.

            Como por sí mismas, las infraestructuras no cambian nada, hay que levantar la voz por el valor de educar de toda una generación de maestros/as verdaderamente profesionales, entregados a la pasión de la enseñanza, y con plantillas bastante estables en los centros, que posibilitaron una tarea educativa continuada; por unos políticos que –independientemente de partidos-, supieron estar a la altura de las circunstancias y convirtieron la educación en una prioridad; y en definitiva, por una sociedad que, recién salida de la caverna franquista, puso en escena a unos padres y madres deseosos de participar en la vida pública. Actores todos ellos, sin los que esta revolución no hubiera sido posible.

            Sin embargo, después de más de 30 años de estos avances, se necesita –en muchos de los Centros, porque en otros ha comenzado- una puesta a punto a nivel de infraestructuras con el fin de adaptarlos a los nuevos tiempos (laboratorios, piscinas, aulas específicas, salones de actos, canchas cubiertas…) o la creación de parques, instalaciones para psicomotricidad, aulas con baño, aularios adecuados etc. a causa de la ampliación de la etapa de Infantil. Cuestiones que, aunque forman parte de la agenda política, necesitan un empuje decidido por parte de todas las Instituciones. 

            No se podría entender la sociología de la educación en este período sin analizar la mutua interacción enseñanza pública-enseñanza privada. La primera entra en unos modelos privados de gestión y unas prácticas políticas empresariales por parte de su Consejería de Educación. La segunda acude al Estado para subsistir, transformándose casi toda ella en colegios concertados, financiados con presupuestos estatales, aunque, contradictoriamente, sin asumir las obligaciones en ratios, matrículas, profesorado, etc. de los públicos. (Si no fuera por estos matices organizativos, en realidad hoy en día, no se distinguirían ambas).

            En ese escenario, la enseñanza pública supera ya en calidad y cantidad a la privada. Aunque es lamentable la existencia todavía de sectores sociales, que piensan que el hecho de matricular a sus hijos en un colegio privado o concertado, le da más categoría, cuando lo único que denota es cierto complejo de inferioridad, o la ficción de creerse que forma parte de un status de clase social diferente.

            De hecho, en la Villa, como se ha comentado, existen 17 grandes centros públicos 2 concertados y 1 privado. Los dos mayoritarios y que prácticamente están igualados de alumnado con unos 1000 alumnos/as cada uno como referencia, son el IES La Orotava-Manuel González Pérez, público, y el Colegio Salesianos-San Isidro, concertado, con la salvedad de que el primero, ubicado en el barrio de San Antonio es mucho más complejo: dos ciclos de ESO, Bachilleratos, Ciclos Formativos Medios y Superiores, Proyectos de mejora educativa, enseñanza de tarde etc. y la posesión de dos sellos de calidad educativa: la certificación de calidad por la norma ISO 9001:2000 y el sello de compromiso con la excelencia EFQM (European Foundation for Quality Management), avalados por la UE, lo que le hace objeto de auditorías permanentes como en las empresas privadas más rigurosas.

            Para ampliar datos de esta época reciente se puede consultar, además de lo enunciado al comienzo, “Política educativa en el Valle de la Orotava (1966-1996)” y “La prensa y la educación en el Valle de La Orotava (1966-1996)” de Evaristo Fuentes. También en el siguiente enlace con la web municipal www.villadelaorotava.org/educacion.php